Rubi, habituado a vivir en las crisis
La crisis actual del Betis no es nueva para Rubi. Tiene de punto diferencial el mayor nivel del club con respecto a sus precedentes pero ha sido compañera de viaje en la trayectoria profesional del técnico. Vivir con el bache y saber superarlo es una asignatura que ha frecuentado Rubi en sus experiencias previas. Sin embargo, en Heliópolis se encuentra al filo del abismo, puesto que una derrota el domingo ante el Granada puede precipitar el final de su aventura verdiblanca a pesar de haber firmado hace unos meses tres temporadas de contrato. En dos equipos en los que abrochó los logros más destacados de su carrera, Rubi ya sufrió por crisis de resultados difíciles de digerir sin paciencia. En un Huesca que iba lanzado hacia el ascenso estuvo ocho jornadas sin ganar y en el Espanyol de la pasada campaña enlazó seis derrotas consecutivas en una secuencia de un triunfo de once partidos. A final consiguió los objetivos marcados (subir a Primera y llegar a la Liga Europa)pero parece marca de la casa de Rubi tocar fondo para después resurgir aunque ese riesgo está por ver si es asumido por la plana mayor verdiblanca, con el Betis ya en puestos de descenso. Por lo pronto, Ángel Haro y José Miguel López Catalán completaron las acciones que vienen realizando desde el lunes para entrar de lleno en la situación con una visita al entrenamiento en la ciudad deportiva para apoyar al cuerpo técnico y a los futbolistas en una situación tan compleja

La receta empleada por Rubi para afrontar las crisis anteriores fue la
«tranquilidad». Fue el término que empleó como tendencia en cada
ocasión. Sin revoluciones y tratando de reconstruir la confianza, en el Huesca y en el Espanyol
tuvo capacidad para darle la vuelta a los serios baches. Una gran
diferencia es que en Huesca le llegó después de haber tenido al equipo
líder durante más de quince jornadas y estuvo a punto de sacarle de la
zona de ascenso directo, aunque finalizó segundo. En la 2017-18 fueron cuatro derrotas y cuatro empates
que estuvieron cerca de empañar una gran temporada pero el técnico supo
reaccionar a tiempo. En el Espanyol, la pasada campaña, sufrió seis derrotas seguidas.
Igualó la peor racha en la historia espanyolista. Se puso líder
momentáneo el 11 de noviembre de 2018 cuando iba ganando 0-1 en Nervión
pero la remontada sevillista empezó un tramo muy negativo para los de
Rubi: derrotas con Girona, Getafe, Barcelona, Betis y Atlético, victoria
ante el Leganés y nuevos tropiezos con Real Sociedad, Eibar, Real
Madrid. La receta de Rubi ante esta circunstancia, a la que llegaba con
el crédito de un inicio positivo, fue la misma:tranquilidad. Al final
salió a hombros de Cornellá con el séptimo puesto.
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